Madame Bovary

madamebovary

Novela escrita por Gustave Flaubert en 1856, publicada posteriormente en forma de libro en el año 1857.

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Pertenece a las novelas del realismo -movimiento perteneciente a la mitad del siglo XIX-, al igual que la obra “Naná” de Emile Zola, de quien ya hemos hablado anteriormente. Podemos englobarla también en lo que se llama romanticismo tardío.

Madame Bovary está unida a lo que se conoció como novela alegórica, dado que más que una novela de romance que terminará en el suicidio de su protagonista femenina y en la muerte por decepción amorosa, o pena moral, de su protagonista masculino es también una crítica a la sociedad burguesa del siglo XIX, posterior a la revolución francesa y al gobierno absolutista de Napoleón en Francia.

Esta novela se encuentra dividida en tres partes con sus respectivos capítulos. La historia transcurre en Francia, más precisamente en Yonville y en Ruan.

A Gustave, le costó muchos años poder concluir su obra, Madame Bovary. La novela le aburría y trabajó duro para poder terminarla. En una ocasión manifestó:

Al paso que voy, no terminaré la Bovary hasta dentro de un año” “Escribiendo este libro (Madame Bovary) soy como un hombre que tocara el piano con bolas de plomo en cada falange” “Bovary avanza a paso de tortuga” “Bovary me aburre!”

Escribía estas líneas en 1853. Hasta 1856 no habría terminado la novela y decidídose a publicarla.

Durante seis años Gustave Flaubert trabajó en la elaboración de Madame Bovary. Más que en ninguna otra de sus obras, todo en ella “está concienzudamente estudiado, trabajado, limado, pulido, ahondado y detallado; está pacientemente observado, escudriñado  sondeado, analizado y combinado”, como diría L. Claretie.

La obra, si la comparamos nuevamente con “Naná”, encierra también una crítica social muy fuerte, sobre todo a la sociedad burguesa. En ambas novelas contamos con el personaje principal femenino, anhelando llegar a aquella escala social sin importar cómo. Ambas descuidaban a sus hijos, y no llegamos a entender bien si en realidad eran dichosas en su rol de madres. 

Se critican la pérdida de valores, la hipocresía y hace hincapié en demostrar que aquellas personas que aun tenían honor, son vistas como tontos por quienes intentan saltear etapas y escalar clases sociales por medio de engaños y estrategias bastante oscuras.

Me permito nuevamente una cita del prólogo de Fernando Guitierrez (las citas anteriormente escritas también pertenecen a su prólogo), quien dice:

Creo que el origen del realismo de Flaubert hay que buscarlo en esta actitud de sus criaturas. El novelista nos pinta lo que él siente por ellos, no lo que ellos sienten o puedan sentir por su cuenta. Es evidente que quiere que quede bien clara su protesta contra la sociedad y su aborrecimiento por la tontería. Es esto lo que pinta, lo que desmenuza y anatomiza. Su minuciosidad, su cuidado es buscarle todos los perfiles y todas las esquinas. Así, por ejemplo, se saca un poco de la manga de Homais, mejor dicho, su <<saber>>. Es éste y no el hombre lo que le interesa, lo que hace pasar por su microscopio y su bisturí. Como de Emma (Madame Bovary) le importa su romanticismo provinciano y parte de su Betise,”

[…] Los severos jueces del Sagrado Imperio procesaron a Gustave Flaubert ante el tribunal correccional de París, porque consideraron que Madame Bovary era inmoral. […]”

El excepcional escritor que fue Gustave Flaubert está íntegro en ella  (la novela). Tenía razón cuando dijo sintiéndose un poco Luis XIV: <<¡Yo soy Madame Bovary!>>”

Sin duda, Madame Bovary fue una de las grandes obras de su tiempo. 

Tengo que decir que al terminar de leer la obra, no pude dejar de pensar que había algo quijotesco en su personaje principal. Emma, es fanática de las novelas románticas, y llega a aparecer como una persona que no sale de su casa, prefiriendo quedarse a leer frente al fuego sus novelas. Vivió eternamente en un mundo ideal, al igual que nuestro hidalgo, en donde todo era lujos, amor desenfrenado, bailes de máscaras y promesas vanas. No logró ser feliz buscando algo que ya tenía y no supo ver hasta el final de su vida, donde realmente pudo ver quién era quién.

En todo esto, su esposo, la seguía sin entender muy bien, y entendiendo de a ratos, como Sancho Panza seguía a su amo, sin pedir explicaciones y soñando, al igual que ella, que su amor era eterno y lleno de dicha.

No es una novela tan larga como Naná, así que para todo aquel que quiera conocer algo del realismo sin dedicarle tanto tiempo a la lectura, puede leer Madame Bovary, una excelente obra, fantástica representante de su tiempo y fiel al estilo al que pertenece.

También está la opción de ver algunas de las tantas películas que se han realizado en base al libro, que como siempre digo, hay que tener en cuenta que es otro género, y por tanto requiere en muchas ocasiones, modificaciones para poder adaptarse al público y al género mismo del cine.

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Aquí les dejo dos trailers de películas bastante antiguas de Madame Bovary, para que le den un vistazo rápido, y vean más o menos de qué viene la obra.

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