Thérèse Raquin – Emile Zola –

“Nada está nunca acabado, basta un poco de felicidad para que todo vuelva a empezar”

Emile Zola

Emile Zola

Ya he publicado anteriormente una breve entrada sobre la magistral novela de Émile Zola titulada “Naná”. Sin embargo en dicha entrada no hemos hablado muy en profundidad sobre este autor. Aquí haremos un breve acercamiento a su persona y carrera que será ampliado en una nueva entrada especialmente dedicada a él en la sección Autores.

Émile Edouard Charles Antoine Zola, más conocido simplemente como Émile Zola, fue un novelista francés nacido en la ciudad de París en 1840. Su padre murió cuando él tenía 7 años de edad. Su educación transcurrió en Aix-en-Provence en el Colegio Bourbon, en un ambiente relativamente pobre, que le permitió trabar amistad con jóvenes que compartían sus inquietudes artísticas como Cézanne y Baille. En 1858, siguiendo a su madre a París en busca de la posible caridad de los amigos de su esposo, ingresó al segundo curso del Liceo San Luis, sección Ciencias. Sin embargo, había perdido afición por el estudio, y se dedicaba a la lectura.

Sus primeros empleos fueron en los muelles, hasta que se muda al Barrio Latino, centro de la vida bohemia de la época.

Un amigo de su padre consigue para él un empleo en la editorial Hachette, para dedicarse posteriormente al periodismo y a la redacción de cuentos cortos.

En 1864 la Librería Internacional, centro de la cultura socialista, imprime sus “Cuentos a Ninón”. Un año después aparece “La Confesión de Claudio”.

Llegado este punto, deja su empleo para ganarse la vida como periodista y redactor de folletines al servicio del empresario Henri de Villemessant.

Vuelve a encontrarse con sus antiguos amigos de escuela Baille y Cézanne quienes lo ponen al tanto de la filosofía positivista y lo vinculan con el cenáculo de los nuevos pintores que es el núcleo originario del impresionismo (Manet, Monet, Pissarro, Renoir, Sisley, etc.)

Ya más afianzado en su carrera profesional, el año 1870 lo encuentra dirigiéndose a la Biblioteca Nacional, donde lee a los maestros del pensamiento filosófico y científico renovador (Lemarck, Darwin, C. Bernard, Taine). 

Bajo la influencia del “Tratado de la herencia natural” (1850) y de “La filosofía de las pasiones” de Letourneau (1831-1902), planea mostrar las variadas formas de ramificación de una familia durante el Segundo Imperio. Para esto se compromete con el editor Lacroix (suplantado luego por Charpentier) a entregar dos novelas anuales por la suma de 500 francos al mes. Zola se embarca entonces en una tarea compositiva de la que resultan nada menos que veinte novelas a lo largo de veintidós años. Lo guía un propósito claro: “quiero pintar, en el comienzo del siglo de la verdad y la libertad, a una familia que se lanza sobre el provecho inmediato y resulta vencida por su propio impulso, por las convulsiones fatales de un mundo en actividad…”

Sus novelas fueron criticadas con frecuencia por su descripción realista de las condiciones y vicios humanos. Como él siempre solía decir al referirse a su trabajo literario, antes de empezar a escribir realizaba tres tipos de apuntes previos: un esbozo, donde fijaba la idea principal del libro y los elementos necesarios para desarrollar la idea. Un dossier con el estudio del carácter de cada personaje. Y un estudio muy detallado del entorno en que situaba a los personajes, la localidad y el lugar exacto donde iba a transcurrir la acción. De tal manera que cuando iniciaba la escritura de la novela la realizaba sin ningún tipo de interrupción.

Zola era anticlerical y abanderó la causa de Dreyfus, oficial judío del Ejército acusado injustamente de entregar secretos militares a favor de Alemania. Dreyfus fue condenado y encarcelado. En un artículo publicado en el períodico Le Figaro, “Yo Acuso” (1898), Zola atacó al Gobierno y a los militares por amparar ese error judicial. Fue acusado de libelo y se le condenó a un año de prisión y a una multa de 3.000 francos, pero se vio obligado a huir al Reino Unido -aunque volvió nuevamente- tras la concesión de la amnistía.

Émile Zola muere el 29 de septiembre  de 1902, en su casa parisiense, asfixiado por las emanaciones de una estufa. Para unos la muerte fue accidental, para otros suicidio. Seis años después, sus restos mortales son trasladados con honores al panteón de héroes de la patria.

La influencia de Zola fue muy importante. El naturalismo, del que fue su creador, influyó en el ámbito del mundo cultural no sólo francés, sino que alcanzó cuotas universales. En España se adscribieron a la corriente naturalista autores como Leopoldo Alas “Clarín”, Emilia Pardo Bazán y Blasco Ibañez, entre otros. Y André Gide, Jean Conteau, Thomas Mann, Gorki, Dos Passos, en otros países.

Pasando ahora a la novela en sí, daremos un poco de información, primero que nada, sobre este género conocido como Realismo y su derivada corriente Naturalista.

[…]Nos basaremos en la teoría que sobre esta problemática ha elaborado el profesor Javier del Prado, en especial a través de las diferentes ediciones críticas que vienen consagrando a las obras de Stendhal, Balzac, Flaubert, Zola, etc., con la que nos sentimos plenamente identificados.

El crítico diferencia tres momentos en la evolución de la literatura realista:

Realismo Romántico > 1827 a 1847 aproximadamente. Se integran las novelas de Balzac y Stendhal. En estas novelas se conserva al héroe en libertad del romanticismo que se enfrenta a la estructura social que le rodea, lo que le lleva a la muerte, en algunos casos suicidio, o a la renuncia, que también puede ser considerada como muerte si no física, al menos moral. Por lo tanto, en cuanto a la construcción de la dinámica heroica, un Octavio o un Julián Sorel de Sthendhal pueden ponerse en paralelo con un Werther de Goethe o un René de Chateaubriand. Sin embargo, el modo de relatar los hechos va a ser el que inaugure la estética realista en esta primera mitad del siglo XIX, mediante un esfuerzo de descripción objetiva, no sólo en la recreación del espacio socio-histórico en el que se desenvuelve el héroe, sino, y lo que es más importante, en la minuciosidad con la que trata el hecho cotidiano, la anécdota o el dato y la cita entrecomillada.

Realismo Objetivo > 1848 a 1870 aproximadamente. Engloba una serie de obras como las de Champfleury y Duranty, pero especialmente, ese monumento flaubertiano que se titula “Madame Bobary” – aclaro aquí para quien no haya leído la entrada correspondiente a esta obra, que la lea si está interesado, ya que como se describe aquí, es una obra importantísima de este periodo del realismo y sobre todo, maravillosa, al igual que “Naná” que también podrán encontrarla en entradas anteriores- y que responde, con indudable genio, a las teorías críticas de los anteriores, escrutando la vida cotidiana de unos personajes pertenecientes a las capas más humildes de la pequeña burguesía, y abandonando, por lo tanto, la concepción idealista, en cierto modo épica, del héroe romántico. Pero no sólo en esto reside la clave que va a diferenciar los dos primeros niveles del movimiento, sino en la voluntad de escritura directa que enarbolará el realismo objetivo, frente a la escritura analógica que dominaba en los ámbitos del romanticismo y del realismo romántico. ¿En qué estriba la diferencia entre una y otra escritura? Tratemos de explicarlo precisamente por medio de un razonamiento analógico. La epistemología nos demuestra que el mundo se representa en nuestra conciencia de dos maneras diferentes: una directa y otra indirecta. En la primera, el objeto de conocimiento es inmediatamente captado a través de los sentidos. Pero hay entes de conocimiento, generalmente los abstractos, que no pueden ser aprehendidos directamente, y, por lo tanto, para llegar a ellos nos serviremos de las relaciones de similitud, de analogía, que tengan con otros que ya hemos manejado. De la misma manera el autor puede servirse de na escritura directa, objetiva, presentandonos una narración tal y como se nos presentaría aquello que nos quiere contar a los sentidos, o también puede servirse de una escritura analógica, simbólica, indirecta, que sustente la descripción en la relación de parecido que se puede establecer entre dos objetos, dos seres, dos acciones, etc.

Realismo Científico o Naturalista > a partir de 1870 -aquí entran las novelas de Émile Zola, incluyendo Thérèse Raquin-. Por medio de autores como los Hermanos Goncourt, el ya nombrado Émile Zola o Huysmans, intenta crear una novela experimental que en sus personajes y acciones demuestre los sistemas biológicos y filosóficos de Claude Bernard o de Hipólito Taine, algo similar a un laboratorio en el que se constaten las reacciones humanas a determinados estímulos y haciendo hincapié en que todo, en la vida del individuo, está rigurosamente determinado por su constitución física, a su vez recibida de sus familiares por las leyes de la herencia. Felizmente, este fantasmagórico proyecto, quizá gracias al genio de su principal artífice, Émile Zola, nunca se llevó a la práctica en su totalidad y precisamente en sus obras más acertadas, vuelven a esa escritura analógica-simbólica del romanticismo y del primer realismo y abren la puerta grande de la literatura al movimiento simbolista.

Thérèse Raquin fue escrita en 1868 y publicada en 1869. A esta altura, Émile Zola tiene 28 años de edad, se gana la vida como escritor y periodista, como hemos dicho anteriormente. Aunque ya había publicado nueve libros, no es aun un profesional consagrado.

En esta época, aun no había caído el Imperio Napoleónico y el escritor no ha perfilado ni cuajado del todo el credo naturalista. Ha leído un libro que será decisivo en su evolución como escritor, según su propia confesión, titulado “Introducción al estudio de la medicina experimental” de Claude Bernard. 

Thérèse Raquin es la historia de una pasión adultera, un crimen y una venganza, contada en una prosa rápida, ágilm directa, sin concesiones ni divagaciones ni adornos literarios. Su principal protagonista es un temperamento ardiente y apasionado al que el medio en el que le toca vivir obliga a reprimir sus instintos. 

Esta novela sufrió varias críticas por la crudeza con que se tratan algunos temas en la historia. Zola escribe un duro prefacio en la segunda edición para responder a las mismas, más crudo aun que la novela misma. El mismo comienza así:

Creí ingenuamente que esta novela podía pasarse sin prefacio. Acostumbrado a decir en voz alta mi pensamiento, a insistir hasta en los menores detalles de lo que escribo, esperaba que se me comprendiese y juzgase sin necesidad de explicaciones previas. Al parecer, me he equivocado”

Les recomiendo leerlo completo, pues entenderán aun más la personalidad del autor. En este link encontrarán el Prefacio de la segunda edición de Thérèse Raquin para que se deleiten unos minutos con él.

http://www.ciudadseva.com/textos/teoria/opin/zola01.htm

 

[Trama de Thérese Raquin]

Thérèse Raquin

Thérèse Raquin

Teresa es uno de los protagonistas de esta novela junto con Laurent y Madame Raquin.

Madame Raquin era una mercera con un hijo único y enfermizo llamado Camille. Su vida se dedicó a protegerlo y salvarlo de la muerte una y otra vez. Cuando Camille aun era pequeño, llega a la vida de la familia una sobrina, llamada Teresa, la cual queda bajo el cuidado de Madame Raquin.

Los cuida y los ama a los dos por igual, al punto de tratar a la pequeña Teresa, como una niña enfermiza al igual que Camille, prohibiéndole algunas actividades y  obligándola a tomar las mismas medicinas que su primo aunque no las necesitara.

Ambos primos crecen juntos, y llegada la edad adulta, Madame Raquin, los obliga a contraer matrimonio. Teresa acepta, como había aceptado a lo largo de su vida todos los mandatos de su tía, aunque realmente no siente aprecio por el debil Camille. 

Llega un momento en donde la familia se muda del campo a la ciudad (París), estableciéndose en el pasaje de Pont-Neuf, donde Madame Raquin adquiere una antigua mercería con un primer piso que les serviría de hogar.

Pintura del proyecto Pont Neuf, aprobado por el rey Enrique III en 1577. El puente fue terminado finalmente en 1606 con un diseño menos recargado.

Pintura del proyecto Pont Neuf, aprobado por el rey Enrique III en 1577. El puente fue terminado finalmente en 1606 con un diseño menos recargado.

Camille consigue un trabajo aceptable, aunque hubiese preferido uno mejor remunerado. Madame Raquin y Teresa, se dedican a la atención de la mercería. La vida transcurre con su rutina día tras día, y Teresa, comienza a sentirse cada vez más triste y abrumada por llevar una vida que no es la que ella hubiese querido, sino la que le han impuesto. 

Madame Raquin se encuentra en su nuevo lugar de residencia, con un amigo de muchos años atrás, y junto con el jefe de Camille, comienzan a juntarse en la casa todos los jueves a jugar largas partidas de dominó. Este nuevo cambio en la rutina, que pronto formó parte de la misma, no produjo mayor alegría a Teresa, quien odiaba bastante los días de reunión al punto de quedarse sola en la tienda mientras todos jugaban, siendo más de una las veces en que Camille tenía que bajar a buscarla para que se integrara al grupo.

Transcurren así las semanas, hasta que un día Camille llega a la casa acompañado de un amigo de la infancia…Laurent. El jóven trabaja en la misma compañía que Camille en un puesto mejor remunerado que el suyo, hecho que da bastantes celos a nuestro debil amigo. Es aceptado en la casa por Madame Raquin, como un hijo más. Así, Laurent comienza a formar parte de la cotidianidad de la casa de los Raquin, pero no por el simple hecho de una ferviente amistad, sino, por intentar sacar provecho de las comidas y cuidados de Madame Raquin (su situación no era la mejor) y acercarse cada día más a Teresa. 

Las intenciones de Laurent, al enterarse de la pequeña fortuna de Madame Raquin, era, en algún momento, poder gozar de parte de la misma, y tras haberse enamorado de Teresa, también que ésta fuera su esposa.

Teresa y Laurent, comienzan a verse a escondidas en la casa. Su época de amantes había comenzado. Se daban cita los días jueves durante la partida de dominó, y durante la semana, Laurent, con diferentes excusas, salía unas horas del trabajo para ir hasta el pasaje de Pont-Neuf a ver a su amada. Todo esto siguió por unos meses, hasta que un día, prohibieron las salidas de Laurent en el trabajo, y los amantes ya no tenían forma de verse.

Con la frustración de no poder dar rienda suelta a su amor, Teresa y Laurent, dejan ver sus intenciones de desprenderse de Camille…pero no saben aun cómo.

Camille, Teresa y Laurent, estaban siempre juntos, ya que Camille lo consideraba más que un amigo, un hermano. Así compartían salidas recreativas al río y diferentes lugares donde pasaban el día. 

En una de estas salidas al río, los tres amigos dan una vuelta en balsa, idea sugerida por Laurent, y aceptada por Teresa no por simple casualidad. Al embarcarse y llegar a la mitad del río, Laurent mata a Camille, y lo arroja al agua, sin dejar de tirar a Teresa y a él mismo para simular un accidente en barca.

Unos marineros que pasaban por el lugar, dan fe a la policía de que todo ha sido un accidente, y Laurent y Teresa quedan fuera de peligro. 

Sin embargo, Teresa, se enferma durante varias semanas, y su vida empieza a cambiar tanto para ella como para Laurent y Madame Raquin de manera un tanto trágica.

Los amantes, libres del esposo, debieron esperar más de un año para poder llevar a cabo sus planes de casamiento. Durante ese tiempo, perdieron contacto. Ya no se hablaban tanto como antes por miedo a ser descubiertos, aunque Laurent no dejó nunca de ir a la tienda a visitar a Madame Raquin para ganarse sus favores, y no dejó de asistir a las reuniones de los jueves cuando se reanudaron hacia el final del duelo de la familia.

Como dijimos, luego de la época de duelo de la familia, Madame Raquin da la mano de Teresa a Laurent, y se celebra el matrimonio sin siquiera una gota de entusiasmo por parte de los esposos. Estar juntos les parecía horrible, casi un castigo, pues se culpaban mutuamente de la muerte de Camille.

No les contaré los pormenores de la relación puesto que es lo más importante de la historia y lo más lindo de leer. De contárselos perdería completo sentido leerlo. Los dejaré hasta este punto, para que puedan empaparse ustedes mismos de la novela. 

Es en este instante, en donde empiezan la verdadera historia, las complicaciones, los dramas psicológicos de los personajes, los resentimientos y remordimientos que desencadenan en un final conocido por todos los que hayan leído algo de literatura del realismo, y para quien no haya leído nada, bienvenidos al mundo de la trágica realidad.

[Cine y Adaptaciones]

Thérèse Raquin, fue adaptada al género cinematográfico en varias ocasiones, así como también al teatro y a la televisión.

Lamentablemente este video que les dejo, no tiene subtítulos, pero podrán ver la estética, y quien entienda algo de inglés podrá hacerse una idea de la obra.

Este video para quien esté interesado, consta de varias partes. Si lo visualizan en YouTube, podrán seguir viéndolo sin problemas.

[Fuentes]

Para acercarles este breve resumen sobre Émile Zola, el Realismo y novela Thérèse Raquin, se han consultado la siguiente bibliografía. En casos eh transcrito algunos de los pasajes de los libros que se nombrarán a continuación. Lamentablemente aun no he podido descubrir como se colocan los superíndices para poder ser más precisa en las citas. No es por falta de voluntad sino por desconocimiento.

A su vez, he hecho algunas apreciaciones personales en lo referente a estos temas, pero siempre prefiero dar la palabra a quienes tienen más experiencia y renombre que una simple aficionada a la lectura.

Novelas Inmortales, Teresa Raquin, Émile Zola. Ed. Sarpe 1984, Madrid.

Prólogo de > Rojo y Negro, Sthendal. Ed. Atalaya s.a 1994, Barcelona.

Prólogo de > Naná, Émile Zola. Ed. Alba 1999, Madrid.

Estudio preliminar de Eduardo Romano > La Ralea, Émile Zola. Centro Editor de América Latina s.a, 1979, Buenos Aires.

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